LENTES DE CONTACTO

En este artículo voy a comentar algunas generalidades sobre lentillas. Esta rama de la óptica ha perdido bastante de la profesionalidad que caracterizaban las antiguas adaptaciones. La facilidad y la limitación de parámetros de las desechables ha simplificado mucho el tema.

Lente de contacto blanda

Su uso, en este momento es muy habitual, al igual que los excesos, el escaso cuidado, y la ignorancia en casi todo lo concerniente a las lentes de contacto. Por todo ello, he decidido dar una serie conceptos básicos para aquellos usuarios, que quieran seguir siéndolo durante mucho tiempo.

Cuando un cliente se interesa por nuestras lentes, solemos preguntar, además de por las horas de uso, por la calidad de lentes que lleva. Con ello conseguimos tener una referencia y podemos ofrecerle una solución que se ajuste más a sus necesidades. La respuesta suele ser, diaria o mensual; sin más.  Mi primer consejo es, que aunque no es imprescindible saber el radio, o el diámetro, ni el contenido en agua, o la permeabilidad; no estaría de más saber el material, y la marca, al menos.

Una lente de contacto no es una gafa, interfiere directamente con una parte física de nuestro ojo. Debería ser importante para nosotros, saber el tipo de lentillas que portamos.

Aunque existen muchos tipos en el mercado, tales como las semirrígidas o permeables al gas, de geometría inversa u ORTO-K, trimestrales, semestrales, o anuales, e incluso algunas más difíciles de encontrar como las esclerales; lo habitual, es el uso de lentes blandas desechables. 

Y dentro de estas, diarias, o mensuales. Las diferencias entre unas y otras, son fundamentamente de espesor, y capacidad para evitar la superposición de depósitos sobre su superficie. Es evidente que una lente que vas a tirar por la noche, no es preocupante que acumule algo de proteínas.

Una vez colocadas en nuestro ojo, se alojan dentro de la lágrima, más concretamente en la parte acuosa, con lo que una higiene adecuada, y una elección correcta del material, se hacen indispensables.

El principal problema de las lentes de contacto es la mala utilización de las mismas. Excesivas horas de porte, escasa limpieza, y ausencia de revisiones, por desgracia, son un coctel demasiado habitual, y que suele generar un problema de intolerancia. Normalmente comienza como una ligera molestia al final del día, que se va extendiendo a medida que se deteriora la lágrima y el epitelio corneal. Las consecuencias son demasiado diversas para tratarlas en este pequeño artículo, sin embargo, puede desembocar en la imposibilidad del uso de lentillas durante años (a veces, aunque no es habitual, los problemas pueden ser incluso más graves o perseverantes).

A pesar de esto, a mí, personalmente, y siempre que se cumplan las normas básicas de uso, me parece una compensación óptica muy interesante, ya que nos ofrece unas características complementarias a las gafas.

  • Primero. – Al estar tan cerca del ojo, la imagen que obtenemos en retina es prácticamente real. Con una gafa esto no ocurre, en hipermetropías aumenta y en miopías disminuye. Este efecto va a estar influenciado por la cantidad de graduación, pero es apreciable desde 2.00 dp aproximadamente.
  • Segundo. – Obtenemos un mayor campo visual, no estamos limitados por los bordes de la montura, sobre todo si este es de pasta. Aunque, por desgracia, a esta capacidad no se le dé (en mi opinión) la importancia que debiese, tener una amplia visión periférica, hace que nuestra visión binocular (con los dos ojos a la vez) sea más precisa.
  • Tercero. – Las personas que usan gafas suelen dar la sensación de tener los ojos hundidos. Hay varias teorías, y dependiendo del profesional (óptico u oftalmólogo que opera ametropías) vas a oír cosas diferentes. El óptico te dirá que una gafa no cambia tu anatomía y que la sensación, es consecuencia de que vemos los ojos de la persona, a través de un cristal de miopía de cierta graduación, esto provoca que parezcan más pequeños; el oftalmologo lo contrario. Sin embargo, el menor uso de la visión periférica con las gafas, también puede provocar que los parpados se retraigan ligeramente, acrecentando esa sensación tan característica. Algo que también es posible en personas que al no ver bien,  guiñan los párpados continuamente para mejorar su percepción.
  • Cuarto.- Por regla general, generan una mayor comodidad. Por lo que se convierten en el aliado perfecto para deporte u ocio.

Sin embargo, y como ya he comentado, en la utilización de lentes de contacto como método compensatorio no todo son ventajas. Por consiguiente, mi recomendación es la siguiente:

  • Diarias antes que mensuales. Más higiene, ausencia de líquidos y manipulación. Esto suena muy profesional, pero, sin embargo, el uso de mensuales en España está más afianzado, ya que la relación calidad-precio es superior, además de tener mayor número de parámetros.
  • Elegir la calidad de la lente en función del uso, horas y tipo de trabajo. 
  • Líquidos adecuados: Soluciones únicas o peróxidos al menos. NUNCA SALINAS PARA GUARDARLAS.
  • Hacer revisiones anuales o ante cualquier molestia que su uso pueda ocasionarte.
  • No abusar de ellas de manera habitual.
  • Combinar con gafas, de esta forma aprovechamos las ventajas de cada método y evitamos los inconvenientes.

Para terminar, me gustaría comentar una duda muy común entre los usuarios de lentes de contacto.

¿Cuánto tiempo tengo que estar sin lentillas para graduarme?

Habréis oído de todo, desde tres días, hasta uno, incluso una semana. Esto es lo que se enseñaba en la carrera hace muchos años, desconozco si aún es así. El caso es que mi experiencia y el sentido común me ha enseñado que esto no es del todo correcto en la mayoría de las ocasiones.

Imaginemos que no ves bien con tus lentillas. Acude a tu centro con las lentes. Si no tienes astigmatismo es probable que se pueda determinar tu nueva graduación en el momento, si por el contrario, lo tienes, puede que tengas que volver sin ellas en otra ocasión.

Ahora imagina que quieres cambiar la graduación de tus gafas. En este caso, dependerá de varios factores, como el tipo de lente, las horas de uso y la utilización que vas a hacer de las gafas.  Como habitualmente, se suelen compaginar ambas correcciones, como norma general es suficiente con qué estés sin tus lentes 1 hora aproximadamente.

Es probable que me deje algo en el tintero, por eso espero vuestras dudas, o experiencias. Aun así, espero haber podido aportaros algo sobre este tema.

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